Emilio Haro Galli : pintor, ceramista, muralista, grabador y ciruja.

Emilio Haro Galli : pintor, ceramista, muralista, grabador y ciruja.

Emilio Haro Galli, pintor, grabador, ceramista, muralista y ciruja argentino, oriundo de la selva salteña. Solamente entrar en el Taller Utama de Tilcara (Jujuy, Argentina), donde Haro Galli crea y vive, percibes que debe ser unos de los artistas contemporáneos más productivos. Todo Utama está lleno de láminas, óleos, grabados, collages, murales y cerámicas. Podrías pasar un mes en Utama y aún así sorprenderte una mañana porque has visto una obra que no percibiste hasta ese momento.

Emilio Haro Galli pintando una de sus obras más recientes

Emilio Haro Galli pintando una de sus obras más recientes

A Emilio nunca le gustó la escuela, no quiso acabar el secundario y se instaló cerca de Bermejo, en la selva salteña durante 4 años. Vivió y viajó, trabajando en lo que salía, re vendió fruta en la vereda, en los mercados, incluso trabajó descargando camiones de contrabando en la frontera argentino-paraguaya de Clorinda. Nunca tuvo mucho, pero nunca le faltó de nada. Podía ganar un montón de plata en un día y gastárselo todo con los amigos tomando copas y sociabilizandando con las gentes del lugar. Cuando quiso dejar esa vida azarosa se fue a convivir con los Wichis y los Qom a Formosa. Pescando, mariscando y compartiendo su forma de vida y de relacionarse con la tierra. Y ahí fue cuando comenzó su encuentro con el arte, con la escritura más concretamente. Motivado por las anécdotas que escuchaba de los ancianos y ancianas del lugar acerca de la conquista de Formosa, cuando en 1900 comenzaron a construir las vías de los ferrocarriles con los quebrachos que talaban en la zona y los indígenas como mano de obra esclava. Pretendió escribir esta parte de la historia de Formosa, aunque aún no la acabó, le fue de utilidad para introducirse en la pintura, mediante las ilustraciones de este libro.

Una de esas muchas obras que parecen mirarte

Nunca se le había pasado por la cabeza vivir del arte pero en la selva, que fue su escuela artística, mientras la conocía y se conocía a él mismo, el arte llegó a sus manos. Así que, en parte, le debemos a ella el poder disfrutar hoy de sus obras.

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Mural en favor de la vida y el agua en el camino al Pucará de Tilcara (2014).

La primera vez que empecé a pintar, fue sin pensarlo”. Tras recibir la invitación al casamiento de un hermano suyo, durante la fiesta se aburrió y pidió que lo llevaran a casa de su familia. Antes de irse su hermano le dice “ Hay una caja con óleos y telas empezadas, te los regalo”. Su hermano pintaba inspirado en un tio suyo que pintó como hobbie hasta que se recibió de doctor. Y esa misma noche, a la edad de 24 años, comenzó a pintar.

Plaza Chica, Tilcara, Jujuy, Argentina, 2014

Plaza Chica, Tilcara (2014).


Emilio pintaba lo que vivía, lo que sentía y en esta época de su vida eso era el Chaco formoseño. Así volvió a su cabaña a pintar, desde ese momento nunca hizo otra cosa con tanta intensidad como pintar. Ahí se dio cuenta de que quería vivir del arte. Su primera muestra fue a los 6 meses de pintar su ópera prima. La acogida fue variada. Desde los amigos que le decían “Eres un caradura, andáte a estudiar arte”, hasta muy buenas críticas y notas en medios de difusión. Me cuenta de personas que trabajaban en el arte que le decían, “Vos pintá y ya está.”

Haro Gali Obra en cerámica que muestra lo importante que es para el artista el reciclado y reutilización de materiales.

Haro Gali Obra en cerámica que muestra lo importante que es para el artista el reciclado y reutilización de materiales.

Emilio cuenta que no fue fácil empezar a vivir de la pintura, comenzó cambiando cuadros por un plato de comida y vino en restaurantes amigos. Pero lo que siempre tuvo claro fue reservar el dinero de las ventas para comprar materiales y poder seguir creando y viviendo de su arte. En esa época conoció a Van gogh, a Tolouse Lautrec a Gauguin comprando fasciculos antiguos de revistas de arte. Le encantaron, sus obras, sus vidas, sus luchas. “Para mi fue como descubrir a unos amigos”. En esa época iba a los cabarets a vender pinturas que acababa intercambiando por una noche de amor y sexo. En esos lugares se sentía más cómodo que con su familia, en realidad para él eran su familia. Estas vivencias fueron muy importantes en la vida del artista.

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Detalle del taller de cerámica que el artista comparte con uno de sus hijos (2014).

Para equilibrar su situación económica Emilio comenzó a dedicarse a la cerámica. La primera vez que tocó la arcilla fue en casa de un alfarero en Cafayate (Salta) y comenzó a crear. Para Emilio “La pintura pertenece a la élite, es arte, pero la cerámica es artesanía, está más cerca del pueblo”.

Por esos años el Haro conoció a la mamá de sus hijos, que estaba viajando por Argentina. No tenía un mango y era Navidad, así que se decidió a ir a una tienda de regionales a intercambiar sus cerámicas por alimentos y bebida para pasar esas fiestas. Dándose cuenta, tras esta experiencia de que la cerámica salía en cualquier lugar, podía venderla a los locales y conseguir ese equilibrio económico que buscaba. Emilio siempre estuvo y sigue estando dispuesto al intercambio.

Tras esa etapa volvió con la que entonces era su compañera a Bermejo, donde estuvo durante 8 meses, se construyó su rancho, pescaba, cazaba y vivía en la selva. Cuando nace su primer hijo abandonan el Gran Chaco. En estos momentos su hijo era lo más importante y para que no le faltara de nada se dedicaba a hacer ceniceros, que se vendían muy bien. Cada día después de haber hecho los ceniceros se dedicaba a hacer figuras de cerámica y terminaba el día pintando. Haro vivió durante muchos años de la cerámica, pero nunca ha dejado de pintar. Emilio llegó a tener en su casa hasta 500 figuras de cerámica después de tan sólo dos años y medio trabajándola, todas estas figuras fueron adquiridas por una fundación norteamericana. Emilio trabaja la cerámica que primero ha ido a buscar a la tierra, la mayoría de sus obras están pintadas con pigmentos naturales, algunos de ellos también encontrados en la naturaleza.

Obra en cerámica

Obra en cerámica

Emilio vivió en muchos lugares del Conosur americano, los ya mencionados antes y además en Bolivia donde su pintura tuvo una gran acogida. Vivió en Cochabamba y en Coroico. Cuando llegó a La Paz visitó el Museo Nacional con la intención de irse a Coroico y preparar una muestra para exponer allá. Tal fue la acogida de su obra en el Museo Nacional de La Paz que el pintor Balcare que tenía una fecha para semana siguiente se la cedió. Así que acabó exponiendo mucho antes de lo pensaba. Esta y otras situaciones fueron muy estimulantes para él, animándolo a seguir pintando y exponer, lo que para Emilio es muy importante. Vivieron durante un año y medio en Coroico, cuando recibió una invitación para exponer en Europa. “¿Cómo voy a ir a Europa si aún no conozco América?” Acá nace su proyecto de irse a recorrer América durante 5 años, proyecto que no lleva completamente a cabo pues su compañera en ese momento queda embarazada y deciden volverse a Argentina a tener al bebé. Así que vuelven a Cafayate, lugar que Emilio considera su casa. Allá adquieren una propiedad en la Banda de Arriba y comienza la vida del primer taller Utama, tu casa en Quichua.

Sus talleres siempre fueron abiertos, el de Cafayate y los distintos talleres que habitó en Tilcara y durante su aventura europea que llegó en 1983. Momento en el cual la ciudad de Amsterdam estaba tomada por inmigrantes y exiliados latino americanos que llenaban de vida y color la ciudad junto a los turcos y pankis de las casas tomadas. Para Emilio son muy importantes los mercados y eso lo refleja en sus pinturas, tanto las de su época americana como las de su época europea. Su taller en Amsterdam, como no podía ser de otra manera, estaba ubicado en la primera planta de una casa tomada. En Amsterdam conoció a muchos escritores americanos en los estantes de las librerías de segunda mano.

Detalle collage en Taller Utama Tilcara

En esta ciudad Haro se introdujo en el collage, propiamente dicho, aunque ya antes había trabajado mezclando la cerámica con huesos y otros materiales, que él también considera reciclados. En el video (http://www.youtube.com/watch?v=kwno-hCGyiU) se muestra muy didacticamente el proceso de elaboración de los collages. Desde que salía de casa para buscar en la calle los elementos que necesitaba. Hasta el momento en que exponía la obra en una galería. También muestra una quema de cerámica, cosa por la que Haro estaba intrigado de saber como iba a ingeniárselas para hacerlo en Europa y para su sorpresa se encontró quemando en el patio de su casa tomada con finas maderas africanas y americanas que encontraba en los contenedores de las calles de Amsterdam.

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Cartel en la comunidad de Juella (2014).

Haro antes de volverse a Argentina es entrevistado para una televisión holandesa en la cual él dice que la paz en el mundo es muy importante para él, en estas fechas acaba la última dictadura argentina. Él veía la paz como un concepto conjugado a la guerra, como un proceso de reorganización después de la dictadura militar, visto a la distancia, desde Holanda. En estos momentos él criticaba el idealismo argentino, que para él superaba la táctica de la lucha y consideraba ingenuo dejar de pensar que era una lucha armada, “Pues con el idealismo sólo no se gana una lucha.” Para Emilio la lucha hoy está en la tierra, como podemos ver sus murales, cerámicas y pinturas, “Juella no se toca”.

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El circo (2014).

Amsterdam, una ciudad muy cosmopolita, que abandonó; en sus propias palabras “Mi cabeza no descansaba ni para dormir, demasiada aborigen la ciudad de Amsterdam, si no vuelvo me muero.” Emilio volvió a Cafayate donde siguió dedicándose a su arte y a la elaboración de vino y mistela. Hasta principios de los 90 cuando volvió a Europa esta vez a Catalunya y Andalucía donde lo llamaban el gitano argentino cuando lo veían reciclando materiales para sus collages y maderas para la quema de cerámica. Sus otros amigos pintores se impresionaban cuando llegaban a su taller, fumándose un cigarrito de hachis a la mañana, y veían la enorme cantidad de cuadros que tenía y él se sorprendía de como podían estar fumando hachis desde tan temprano. Hasta 3 exposiciones tuvo armadas simultáneamente en distintas ciudades holandesas.

Hermosas vistas desde la casa, los cerros y el pueblo de Tílcara

Hermosas vistas desde la casa de Emilio, los cerros y el pueblo de Tílcara (2014).

En la actualidad Emilio sigue viviendo de su arte, de sus cerámicas, de sus grabados, de sus murales y sus pinturas en Tilcara, como durante toda su vida sigue abierto al intercambio. En sus obras y en los detalles de su taller podemos apreciar lo importante que es para él la Madre Tierra y la relación de los seres humanos con ella desde el respeto, la veneración, ser parte de la Tierra, lo popular, los mercados, sus personajes tan reales que parecen mirarte y salirse de los cuadros, la mezcla de los colores que practica le otorgan una enorme calidez a sus obras. La lucha por la paz de su etapa holandesa cede ese primer plano a la lucha por la Tierra,por ser parte de ella.

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Acerca de Paola Arenas

Ahorita viajando por Sudamérica, con destino México, mientras aprendo sobre plantas medicinales, trabajo la tierra, hago preparados y me conozco a mi misma.
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